Berlín, ciudad de artistas emergentes

¿Qué hacer este verano? Mi trabajo vitalicio me ofrecía la oportunidad de tener unas vacaciones completas y la obligación de hacerlas en el periodo ordinario estimuló mi sentido del reto: ¿cómo compaginar vacaciones con trabajo?

Trabajo, relax, proyectos, amigos, ideas, ensayos... ¡lo quería todo! Así que me sumergí en horas de googlear escuelas, workshops y estancias creativas de verano... ¡y la oferta es muy interesante!


Fue LISPA (London International School of Performing Arts) la entidad final de destino. A pesar del nombre, desde hace poco está ubicada en la maravillosa ciudad de Berlín, ciudad que me parece acogedora y abierta al work in progress en lo que respecta a nuevas tendencias culturales y creativas.

Así que me esperaba Berlín en verano, gente nueva, aprendizaje y creación ¡Objetivo conseguido!

Tenía por delante semanas de teatro físico, charlas, ensayos, presentaciones y sobretodo, sobretodo, gente que emitía y recibía en la misma frecuencia de onda que yo. Aunque eso, de entrada, no lo sabía.



Llegué sin saber exactamente qué me esperaba, ni cómo era el espacio en el que estaría, ni cómo era el piso que alquilé, ni la gente que conocería.

Todo me parecía distinto, pero familiar, ya había estado en la ciudad el año pasado, de vacaciones, así que habían cosas que no se me hacían ajenas del todo, aunque había algo distinto. Empezando por el alojamiento. 7 personas, el gato Rufus y dos perros de nombre desconocido, todos bajo el mismo techo, bajo la filosofía de compartirlo todo, pero con horarios distintos, y las puertas de las habitaciones cerradas. No era un ideal, pero hacía fácil la convivencia, y mis horarios prometían ser de locos.


El primer día salí con tiempo del piso, sabía que tenía 45 minutos de desplazamiento hasta el estudio, y no quería llegar tarde. No fue fácil, pero lo conseguí, tener internet en el móvil con información de los transportes (mapa e indicaciones) fue mi salvavidas. Enfrentarme a las máquinas de tiquets de transporte y al hecho de pagarlo casi todo en efectivo fue lo que podría poner en la lista de lo menos agradable de la experiencia berlinesa, con eso lo digo todo. Desde el momento en el que puse el pie en el estudio y los participantes empezábamos a llegar, las emociones me invadieron a cada minuto del día. Por todo lo que estaba aprendiendo, por lo que estábamos creando, y por la gente que estaba conociendo.


Una frase clave que me llevo de la formación es "It's not about you", una de las frases que más escuché y que más funcionó cada vez que la aplicaba, y detrás de ella -o por encima de ella- la creatividad, que cuanto más la apoyaba sobre la frase esto no va de ti, más de mí aportaba y sumaba a lo que tuviera entre manos.

Todo esto, envuelto en el maravilloso traje del trabajo de creación colectiva. Emocionante. Desafiante.


La siguiente frase que me gustaría grabarme a fuego es "the sky is the limit", que vino a reforzar todo lo que en el workshop con Complicite había aprendido, demostrándome que se puede aplicar en otras dimensiones y campos. ¡Imaginación al poder! ¡Locura y diversión! De nuevo: todo vale, lo importante es saber cuándo y cómo. Y cómo no, jugar, aplicar, probar, HACER, modificar, pausar... demostrar que el movimiento se demuestra andando. Y en teatro físico ¡MÁS!


Y algo que me elevó al clímax aunque creo que durante la formación no lo comentamos (¡porque ni siquiera hizo falta!) fue la escucha ¡27 personas que nos escuchábamos incluso sin quererlo!

La escucha y la reacción, el sentido del ritmo conjunto respetando las pausas, la respiración... tuve el lujo de participar en una presentación en la que 13 personas nos escuchábamos, respirábamos y teníamos claras las pautas de temática e imágenes a crear, y el viaje fue... indescriptible. Gallina de Piel. La ostia.




Una última nota vital que trataron que todos nos lleváramos puesta: seguir trabajando, seguir creando y seguir nutriendo nuestra creatividad, sea como sea, ¡seguir!

Empaparnos de lo que admiramos, de lo que nos alimenta la esencia artística, buscarlo, copiarlo, reproducirlo... Reversionando a una de las profesoras y expresándome en palabras más familiares para mí... de lo que se come se cría. Si un artista no come, lo que cría sale en consecuencia ;)

Berlín en ese sentido de la nutrición artística ha sido la ciudad perfecta para mí, en verano al menos, no la conozco en otra estación, pero el entorno artístico se palpaba: los grafittis cambiaban cada semana, la música estaba en las calles, el teatro encontraba espacios (y público!), la danza comunicaba con mil colores y formas, los artistas podían ser cualquiera de los que te rodearan en cualquier bar ¿suena bohemio verdad? Pues a todo esto, que yo recuerdo como maravilloso, le sumaría que la gente que vive allí, en un porcentaje más que ganador, es amable, te sonríe por la calle, te ayudan y ¡te contagian buen rollo! Y eso hacía a las personas ¡GUAPÍSIMAS!

Me llevo una gran recuerdo, y una experiencia mayor.

Pero sobre todo me llevo mucha gente, mucho amor, y mucha admiración.

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